El aporte de los colectivos TLGBI, clave en la respuesta al VIH en Paraguay

25 Sep

Desde el primer caso en 1985 el VIH viene impactando profundamente sobre el colectivo de personas TLGBI (Transexuales, Lesbianas, Gays, Bisexuales e Intersexuales) en Paraguay, especialmente en gays y trans. [1]

Uno de cada tres diagnósticos en el país afecta a gays o a hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres (HSH), realidad muy similar en la mayoría de los países del mundo, incluso con una tendencia de aumento.

El año pasado se registraron 1564 nuevos casos del virus en el país, 539 de los cuales se dieron en HSH y 14 en personas trans, de acuerdo a datos del Programa Nacional contra el VIH/Sida/ITS (PRONASIDA).

Los primeros casos de VIH en el país afectaron en gran medida a estas poblaciones, en muchos casos ya con diagnóstico avanzado hasta la etapa de Sida.

“Las personas se morían. Los colectivos y organizaciones TLGBI asumieron la respuesta contra el VIH en esos primeros años, cubriendo el costo de los medicamentos y hasta de ataúdes a través de actividades de recaudación”, relata José Escobar, del Área de Orientación en Derechos Humanos y VIH de la Fundación Vencer.

Eso siguió en los años 1990’s, donde estos colectivos se complementaron con el trabajo del Estado, que entonces iba institucionalizando una respuesta al virus.

El contexto de estigmatización y de educación sexual hetero-normativa, enfocada en la salud reproductiva familiar, muchas veces dificulta que estas poblaciones, con necesidades sexuales específicas, accedan a información y medidas preventivas, dijo.

Un capítulo aparte es la discriminación en personas con VIH, donde en mayor grado las personas trans son las más afectadas en distintos tipos de situaciones. “En estos casos la discriminación es doble, por su identidad sexual y por vivir con VIH”, explicó. [2]

Esto se traduce en situaciones concretas de discriminación que, por ejemplo, obstaculizan que estas poblaciones se acerquen a los servicios de salud y sigan un tratamiento contra el virus.

En los últimos años los colectivos TLGBI y organizaciones de la sociedad civil consolidaron su protagonismo en la respuesta contra el VIH en espacios donde el Estado no llega, como el acompañamiento a través de consejeros pares, información y mecanismos preventivos específicos para cada población y comunicación permanente con las mismas.

Gran parte de la información con que cuenta el Estado se la proveyeron estos colectivos y organizaciones, que son quienes finalmente tienen contacto permanente con las personas.

Tal vez uno de los grandes aportes desde la sociedad civil sea el de los consejeros y consejeras pares, que orientan y acompañan a las personas con VIH cuando asisten a los servicios estatales de salud, cumpliendo una función estratégica y oportuna.

Los consejeros y consejeras pares son personas que viven con VIH y cuentan con información y herramientas para asesorar a otras personas con el virus, además, en muchos casos comparten la misma identidad sexual/orientación sexual. De esta manera, generan sintonía con las personas que acuden a los servicios.

La Fundación Vencer actualmente cuenta con cinco consejeros y consejeras (tres mujeres, una trans y un varón), explicó Escobar.

 

 

 

FOTO: Imagen meramente ilustrativa. 

 

[1] Las Naciones Unidas en su respuesta mundial al VIH/Sida considera a los HSH y trans dos de las poblaciones más vulnerables al virus y con dificultades de acceso al tratamiento, junto con trabajadoras sexuales, personas que se inyectan drogas y personas en prisión.

 

[2] Para más información sobre estigma y discriminación en torno a VIH recomendamos nuestro material “Índice de estigma y discriminación en personas que viven con VIH (2016)”.