“La vida con este diagnóstico sigue siendo la misma, más si sos joven …”

18 Sep

El año pasado 1564 personas fueron diagnosticadas con VIH en Paraguay, hablamos con una de ellas, cuya historia es representativa.

Iván* tenía 20 años cuando en octubre del año pasado decidió ir a hacerse el test en el Servicio de Atención Integral en VIH/ITS de Asunción, inspirado en la película de Freddie Mercury que en ese momento estaba en auge en todo el mundo.

Un mes después retiró sus resultados y encontró algo que no esperaba. Positivo en VIH. Al instante le hicieron un segundo estudio que lo confirmó e indicó el nivel del virus en la sangre. Le salió una carga baja, que indicaba que probablemente se trasmitió durante ese año.  

Él fue una de las 1564 personas diagnosticadas con el virus en 2018 en Paraguay, un país donde se registra un aumento de los casos, especialmente en hombres dentro de la franja de edad entre los 20 y 34 años, primordialmente de Asunción y el departamento Central. Iván es de San Lorenzo, y distribuye su tiempo entre la facultad y el trabajo.

De cada 100 personas infectadas el año pasado, 99 se trasmitieron a través de relaciones sexuales sin protección, indican las últimas estadísticas del Programa Nacional de Control del VIH/Sida/ITS (PRONASIDA), dependencia del Ministerio de Salud.

Esa tarde después de conocer el resultado no supo qué hacer, sintió como un sacudón. Y desde ese momento empezó a mentalizarse positivamente, se dijo a sí mismo que ese día tenía que ir a la facultad y luego llegar a su casa familiar como cualquier día.

Fue clave en ese primer momento el acompañamiento de un consejero del Servicio, que le dio las primeras informaciones fundamentales “para no entrar en desesperación”, que le habló de los detalles del tratamiento y le habló de la Fundación Vencer, le dijo que ahí tenían un grupo de autoayuda de jóvenes con VIH y le pasó los datos de su servicio teléfono SOS Positivo.

“Lo que en ese momento yo más quería era empezar cuanto antes el tratamiento”, dice.

Tuvo miedo de llamar por teléfono, porque no sabía qué le iba a decir la persona al otro lado del teléfono, y además estaba en el trabajo. Por eso decidió enviar whatsapps “para comprobar que no era el único joven” (con VIH).

Fue el primer contacto que le posibilitó acceder a informaciones de las cuales no tenía idea y que son clave para tomar decisiones en los siguientes pasos después del diagnóstico. Iba a las reuniones incluso antes de iniciar el tratamiento, mientras esperaba resultados de una serie de estudios médicos para tener más detalles de su salud.

“Me nutrí de toda la información y cuando empecé el tratamiento no me asustó estar en el hospital”, explica.

A fines de enero de 2019 inició el tratamiento antirretroviral (TARV) que el servicio de salud pública de Paraguay tiene como protocolo para personas con el virus.

Consiste en tomar una pastilla al día y de por vida, para reducir el virus a niveles tan bajos que se vuelve indetectable en la sangre e intrasmisible. El servicio entrega los comprimidos de forma gratuita. Y a eso acompaña visitas periódicas con médicos infectólogos que monitorean los niveles.  

Iván dice que el trato que recibió de parte de profesionales de salud del Servicio fue muy buena, incluso se sintió acompañado. Para él a Fundación Vencer también cumplió un papel fundamental de entregarle información que en otro lugar no podría encontrar.

 En el interior del país, los obstáculos son mayores, por las distancias, por la falta de disponibilidad de insumos y por una mayor exposición de las personas con VIH, que muchas veces al acercarse a los servicios de salud tienen que dar explicaciones a vecinos, vecinas, familiares, amistades… que cuando no son pacientes son parte del personal de salud.

 De cada 100 personas con VIH en el país, solamente 40 actualmente siguen el tratamiento y solamente 28 han logrado lo que logró Iván en solo siete meses, suprimir el virus, reducirlo a niveles intrasmisibles.

“La vida con ese diagnóstico sigue. Más si sos joven. Sigue siendo la misma vida, no hay limitaciones, no hay nada que te ataje. Sí es un diagnostico duro, pero es fortalecedor y es admirable cuando te mirás y te proyectás, te valorás cómo pudiste superar los peores momentos, es inspirador…” dice.

 

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REFERENCIAS

*Iván es un nombre ficticio. Como política la Fundación Vencer resguarda la identidad de las personas con quienes trabaja. 

-FOTO: Imagen meramente ilustrativa.