A 36 años del descubrimiento del VIH: un desafío que sigue vigente

21 Mayo

Este aniversario es una excusa para la conversación pública sobre lo que pasa con el VIH más allá de los síntomas y los tratamientos. Porque aun después de tantos años de trabajo, investigación, difusión y lucha, la desinformación persiste, amenaza y nos obliga a seguir desmitificando al VIH como no ocurre con ningún otro virus.

Hoy no hace falta explicar qué significa la sigla VIH, pero no siempre fue así. Hace nada más que 36 años, Science, una de las revistas de difusión científica más importantes del mundo, difundió en sus páginas que se había identificado el virus que causaba esa enfermedad rara que desconcertaba y, en muchos casos, escandalizaba a la comunidad científica, los medios y la sociedad en general.

Poco tiempo después se lo bautizó como lo conocemos: Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Pero, ¿de qué se trata? Este virus debilita el sistema de defensas del organismo, y permite, así, la aparición de enfermedades oportunistas. La clave de esta sigla está en la letra H, en la tercera palabra de su nombre: humana, porque es lo que nos dice no solamente que es un virus propio de la especie humana, sino también que puede afectar a todas las personas, sea cual fuere su orientación sexual, su identidad de género o su origen.

Los primeros casos de VIH/sida se reportaron en 1981. En 1987, apenas seis años después, se aprobó el AZT, el primer antiviral para intentar controlar la replicación viral. A mediados de los ´90, con la aparición de una nueva familia de antivirales, se inició la era de los “cócteles de drogas”, que efectivamente cambió la historia natural de la epidemia. La mortalidad por enfermedades vinculadas al sida cayó drásticamente en aquellos pacientes que podían acceder a los tratamientos.

VIH en el Paraguay

El primer caso de sida en Paraguay fue detectado en un hombre en el año 1985, y desde entonces ha tenido un crecimiento sostenido y constante en número de casos detectados de VIH y sida. Actualmente 18.247 personas cuentan con un diagnóstico de VIH, de los cuales 5.586 están categorizadas como sida (la fase avanzada del cuadro)

La vía principal de transmisión es la sexual (98%) siendo los hombres el grupo genérico más afectado (71%)

El Programa Nacional de Control de VIH/Sida/ITS (PRONASIDA) fue creado por Resolución Ministerial Nº 38 del año 1988 y ampliado en sus funciones como responsable de intervenir y controlar las Infecciones de Transmisión Sexual en el año 1998.  Nuestro país, cuenta con una Ley Nº 3940/09, que establece derechos, obligaciones y medidas preventivas con relación a los efectos producidos por el VIH y el Sida.

Actualmente, el tratamiento antirretroviral está garantizado y su distribución se realiza de manera gratuita, uno de los desafíos es aumentar el número de personas diagnosticadas que se vinculen al servicio de salud y la consecuente adherencia al tratamiento.

Derribar los mitos

Este aniversario es una excusa para la conversación pública sobre lo que pasa con el VIH más allá de los síntomas y los tratamientos. Porque, como siempre, cuando hay desinformación, hay miedo.

En los comienzos, era el mito de que el VIH solo afectaba a hombres que tenían relaciones homosexuales o a quienes tenían sexo casual antes o por fuera del matrimonio, con todo el estigma que eso conllevaba. En esas circunstancias, la discriminación, el prejuicio y la marginación se volvieron los principales potenciadores del VIH.

Los tiempos cambiaron, el VIH es el virus más estudiado por la ciencia médica, logrando avances extraordinarios en materia de tratamiento. Hoy las personas que viven con el VIH, si conocen su diagnóstico y acceden a los tratamientos, son tan longevas como quienes no viven con el virus y se comprobó que si una persona bajo tratamiento mantiene el virus a niveles indetectables la transmisión del virus es cero probabilidades.

Un desafío vigente

Pero aun después de tantos años de trabajo, investigación, difusión y lucha, la desinformación persiste, amenaza y nos obliga a seguir desmitificando al VIH como no ocurre con ningún otro virus.

En este aniversario es importante que festejemos los avances, pero también que recordemos que el VIH nos sigue desafiando: aún buscamos la vacuna y la cura del virus y necesitamos la erradicación del estigma. La discriminación y marginación atacan otras defensas que no se resuelven con tratamientos farmacológicos. Contra eso, trabajamos para ampliar derechos y generar políticas públicas y compromisos que vayan de la mano de los avances científicos.