CONVIVIR EN LA DIVERSIDAD: UNA DEUDA REAL Y URGENTE

19 Dic

La educación debe generar las condiciones para aprender a vivir juntos, basándose principalmente en la promoción de la convivencia social y pacífica, respetuosa y tolerante, ante una sociedad diversa pero con iguales derechos

Hace como una semana salía en los diarios una noticia con el título: “El VIH con rostro joven”, en base al último estudio epidemiológico lanzado por el Programa Nacional de Control del VIH/Sida/ITS correspondiente al 2016, solamente en ese año se registraron 1.441 nuevos casos de VIH, un promedio de 4 personas aproximadamente por día, y de estos nuevos diagnósticos, el 50.66% se encontraba en un grupo etario de entre 20 a 34 años. La vía sexual es la más frecuente (98,1 %) y la tasa de nuevos diagnósticos de VIH ha ido aumentando en los últimos 5 años.

También va en aumento los números de embarazos en niñas adolescentes, los casos de feminicidios, abusos en niños, niñas y adolescentes, los casos de violencia sexual y violencia doméstica, son números que duelen y deberían interpelar las respuestas que estamos dando como país, en su conjunto.

En este sentido, si bien pueden decir que el VIH está dentro de la currícula de Educación porque se habla de las vías de transmisión y no transmisión, al igual que los métodos anticonceptivos, tenemos que subrayar que es importante que estén y que se aborden PERO NO SON SUFICIENTES. Debemos remarcar que nunca van a ser suficientes, si el paradigma de la educación no está basado en el desarrollo de habilidades a partir del acceso a información fidedigna, con una formación basada en enfoque de derechos, en la cual se promuevan la igualdad, la tolerancia y el respeto ante las diferencias.

El Artículo 73 de la Constitución Nacional y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, garantizan una Educación Integral e inclusiva sin ningún tipo de discriminación. Uno de los elementos claves del incremento de estas estadísticas, que no nos olvidemos que SON PERSONAS, tiene que ver con el rol del Ministerio de Educación, ya que si bien debería llegar, a través de sus programas educativos a toda la población (el Derecho Humano a la educación es inalienable, y el Estado es su garante) garantizando la mejora de la calidad de vida de las personas, lo cierto es que sus decisiones, particularmente las últimas, distan mucho de proteger este derecho y reflejan un retroceso, reviviendo prácticas dictatoriales a 28 años de democracia.

Si no podemos entender cómo la INEQUIDAD DE GÉNERO es la que entreteje, sostiene e incrementa la Epidemia del VIH (entre otras epidemias), por más avances médicos que tengamos, los números no van a disminuir, y para poder COMPRENDER, se necesita debatir, se necesita hablar, se necesita leer, se necesita dialogar, se necesita comunicar, se necesita ESCUCHAR, pero por sobre todo se necesita RESPETAR.

Si no podemos reflexionar cómo las normas sociales de género relacionadas con los roles, las expectativas y las conductas “femeninas” y “masculinas” influyen enormemente en el acceso de hombres y mujeres a la información y los servicios de salud, así como en sus actitudes y su conducta sexual, no podremos dar respuestas adecuadas conforme a las situaciones problemáticas que van presentan.

Y si la respuesta del Órgano encargado de la Educación de un país, ante todos estos problemas de desigualdad e injusticia social, es la de quemar libros y prohibir, vía resolución ministerial, que se hable de género en las Escuelas, como en épocas del oscurantismo, de la inquisición, de la dictadura, no solamente estaremos ante una respuesta irresponsable, sino ante una RESPUESTA CRIMINAL.

La educación debe generar las condiciones para aprender a vivir juntos, basándose principalmente en la promoción de la convivencia social y pacífica, respetuosa y tolerante, ante una sociedad diversa pero con iguales derechos, pero si el propio Ministerio de Educación no asume esta responsabilidad y fomenta la discriminación, la historia y las estadísticas nos seguirán condenando, aunque nosotros, eso sí, aquéllos que creemos en la vida de calidad para todos y todas, seguiremos luchando.